TARDES
CON BLAS
A Blas de Otero
Año cincuenta y cinco. Blas pedía
la paz y
la palabra.
Yo,
mochila
de recluta,
decían, paseaba
mis veinte
años, todo
por la patria,
mis armas
de poeta,
banderas, verso en ristre,
mis botas,
mis primeros
poemas,
y el porqué, y el chiquiteo,
Algorta,
paseaba
mi juventud,
las Cortes, las mujeres,
por la humedad
del bocho,
y largas
tardes de amistad, el cuarto
de Blas
era pequeño,
Alameda
Recalde ¿lo recuerdas?.
Y a la lluvia salíamos, y al filo
de la ría,
también Javier, hablábais,
yo comedido,
y Blas un día, viendo
mis papeles,
el título,
no sé, debes
cambiarlo, y decidimos
"Antes
de la esperanza". Fue el primero
de mis libros.
Tenía
Blas, tiene
la palabra parca,
suave, habla
rozando
los sentidos.
Los ojos
como de
vuelta del cansancio. Tensa
la barbilla
y el pelo
como quien
ve el misterio, así, de pronto.
Quince años después, y muchas cartas,
y una mañana
de Madrid, el pelo
es blanco
ya y es blanca la palabra,
pero la
voz tan dura
como en
la claridad de aquel entonces.
Veinte años
y cada vez más alta
la voz,
y España enmedio,
y enmedio
la verdad y Blas diciendo
por el pecho
entreabierto y Blas ¡qué ahogo
tanto bregar!
y Blas y no es posible
la paz sin
libertad y sin justicia.
Hoy recuerdo la lluvia de Bilbao,
mis afanes
¿de qué?.
Y
lo que debo
a un hombre
paseando ¡tantas tardes!,
chapela
y gabardina, por la ría.
(1975) De "El Manantial"