DOS CANCIONES GRANADINAS
I
¡Si
yo alcanzara la aldaba
para llamar
a las puertas
del alba!
Con
el alba, partida
por muros
y cipreses,
tu voz de
valle umbrío que me llama
desde el
agua.
En las rojas colinas
donde el
cristal se mece,
tu cintura
que ondea y se me escapa
como el
agua.
Por
la ciudad, que gira
sobre un
gozne de nieve,
toda tu
soledad, que es mía, y se descalza
por el agua.
¡Si
yo alcanzara a la aldaba
que abre
las puertas del agua
de Granada!
II
La claridad de aquel día
llevaba
una sombra dentro.
Encaramado en la tapia,
un
resol, ya de otro tiempo,
y,
calle abajo, rodando
como
a golpes, tu recuerdo.
¡Ay,
que lo poco que tuve
es
lo único que tengo!
La eternidad de aquel día
llevaba
una muerte dentro.
(1986)
De "Cancionero-guía para andar por el aire de Granada" (3ª edición
ampliada)
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