MADRIGAL
PARA TU CUELLO INTERMINABLE
Ese cuello oferente,
alta tersura
en el trasluz, que el peso
morado y
cobre de la tarde abate
tan despaciosamente,
rizados
aires y mechón travieso;
ese temor
que late
en el lugar
exacto para el beso
-dulce pulpa
y neblina-
que empieza
junto al hombro y no termina...
(1985) De "Mis amados odres viejos"
MADRIGAL PARA TU VOZ DESMANTELADA
Tu voz como un rescoldo
donde
el amor crepita;
como
el cable tensado
que
sostiene un derrumbe.
En tu voz hay lejanas
algaidas
con aullidos,
hondos
desfiladeros
por
donde el tiempo huye.
Por tu voz cruzan barcos
de
esclavos y truhanes,
acordeones
viejos
que
resoplan gimiendo.
Tu voz como agua dura
cuando
el amor se crece,
como
un golpe de mar
que
pasa entre las rocas.
En tu voz hay pantanos
de
grama corrompida,
praderas
con extensas
plantaciones
de sombra.
Por tu voz pasan lentos
tangos
de ritmo oscuro,
trompetas
donde el aire
se
adelgaza llorando.
Tu voz desmantelada
cuando
el amor jadea.
Voz
de naufragio y musgo,
dulce
voz de desastre.
(1985) De "Mis amados odres viejos"
MADRIGAL DE LA LUZ IRREVERENTE
Ese tiemblo en reposo
que desata
en tu piel la marejada
del deseo;
ese poso
de languidez
que despereza el roce
sutil, apenas
nada,
de mi piel
esponjada para el goce;
esa luz
tamizada
que cruza
irreverente
por tu vello
encendido y transparente...
(1985) De "Mis amados odres viejos"
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